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miércoles, 12 de octubre de 2011

ENDORFINAS. LAS CULPABLES DE QUE NOS SINTAMOS FELICES...

Nuestro cuerpo produce se manera natural una hormona que aumenta la alegría y elimina el dolor. En alguna ocasión o muchas hemos experimentado una sensación placentera de felicidad sin motivo alguno; a pesar de haber tenido un día agotador. La culpable de este sentimiento es la endorfina.
Cuando la endorfina comienza a proporcionar dosis extras se reduce el dolor físico y aumenta el amor por la vida. A medida que nuestro cuerpo circula mas cantidad de endorfina que lo habitual, las cosas insignificantes que vemos todos los días pasan a causarnos una enorme alegría. La endorfina cumple una función muy importante en el equilibrio entre la depresión y la vitalidad. Como todas las hormonas, la endorfina es una sustancia bioquímica que en este caso actúa como analgésico y euforizante natural. Es una sustancia química y natural producida por nuestro cuerpo, sin efectos secundarios.
Si se afrontan las situaciones con actitud positiva lograremos aumentar la producción de esta hormona y vivir situaciones agradables.
¿De qué forma podemos fomentar la producción de endorfinas?

- Durante las comidas; disfrutar del olor, color, textura, sabor de cada alimento, porque produce una experiencia sensorial que desarrolla la producción de endorfinas. De modo que eliminamos la gula.

- Al escuchar música placentera  nos sumergimos en una experiencia sensorial tan maravillosa que influye en nuestro estado de ánimo.

- Deporte. Debemos elegir una actividad física que nos guste, que nos haga sentir realizados, ya que con ello ayudamos a eliminar la depresión y elevamos las endorfinas.

- La risa estimula tanto física como emocionalmente y libera tensiones.


TÉCNICAS:

Cuando empezamos a sentirnos mal y a perder nuestra vitalidad es útil realizar este ejercicio:
         Debemos buscar una habitación tranquila, donde no haya distracciones y luminosa.  Podemos poner música relajante.
También podemos cambiar el lugar si lo preferimos, es decir, situarnos el bosque, cerca del río, o la playa; y relajarnos con los sonidos de la naturaleza. Cuando nos sintamos totalmente relajados debemos imaginar una pequeña esfera en medio de la frente, donde se encuentra la hipófisis, trataremos de imaginarla de color rojo y que de ella salen rayos de luces azules, que brotan rápidamente y se van esparciendo por todo el cuerpo, desde las manos y a los pies y, a ser posible, hacia alguna parte del cuerpo con dolor.

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